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J.D. Salinger, descanse en paz

Noticias de LiteraturaPosted by Letras (Fuengirola) Wed, February 03, 2010 08:32:08


Por Rubén Sancho


Cuando conocí la noticia del fallecimiento de J.D. Salinger no pude por menos que echar una lágrima, no de cocodrilo, sino de verdad, de las auténticas, de esas que sólo saltan cuando ves a un amigo marchar o a un amante en brazos de otro, porque él, Salinger, era un espejo en el que todos los escritores de pacotilla nos mirábamos.


Me enamoré de la Literatura gracias a él y a su "El guardián entre el centeno", comprendí que yo quería hacer aquello que hacía ese hombre, yo quería escribir, y supe que ese era el castigo para el resto de mi vida, por ello le estoy eternamente agradecido, y por ello siento más su marcha, porque mi referencia ya no está ahí para recurrir a ella en cada momento.


Pero Salinger era algo más que un escritor excelso, era un tipo coherente, un autor que había huido de la hipocresía del éxito y había sabido mantener su anonimato y su vida tranquila, algo que no todos pueden decir. Él escribía, no por el éxito sino por el placer de hacerlo, y tuvo la enorme fortuna de que sus novelas fueron un éxito.


La Literatura queda huérfana sin uno de sus estandartes, un hombre que forma a la mayoría de los adolescentes del mundo a través de su novela bandera, de la que todos aprendimos algo sobre la vida a través de las peripecias de Holden.


Te dejo con una de las reflexiones del personaje, la reflexión que justifica el título:


"(...) me imagino a muchos niños pequeños jugando en un gran campo de centeno y todo. Miles de niños y nadie allí para cuidarlos, nadie grande, eso es, excepto yo. Y yo estoy al borde de un profundo precipicio. Mi misión es agarrar a todo niño que vaya a caer en el precipicio. Quiero decir, si algún niño echa a correr y no mira por dónde va, tengo que hacerme presente y agarrarlo. Eso es lo que haría todo el día. Sería el encargado de agarrar a los niños en el centeno. Sé que es una locura; pero es lo único que verdaderamente me gustaría ser. Reconozco que es una locura"

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